Su alucinación lo llevo a crear un sin fin de mundos dentro del encierro monótono que interactuaba con el, cada mañana poseía cualidades diferentes, a veces los protagonistas variaban, a veces era frío, otras veces era un pájaro buscando comida y planeando en el aire el vuelo perfecto de libertad; muchas realidades, sueños, ideales, metas, temores. Mundos cambiantes infectados de locura, que permitían la evasión de su realidad convertida en infierno, el devenir diario.
Encerrado en su mente y contagiado por una enfermedad de tipo social, pero fantásticamente alienada para salir y solventar la neutralidad del detenimiento del tiempo, en aquella habitación de fría perspectiva. El no solo invadía el cemento hostil con bellos jardines inmersos de girasoles, también construía cielos palpables y llenos de sabor alucinante; al final comprendió que las mejores realidades podemos construirlas y visualizarlas día a día sin importar contextos detenidos cronológicamente, sin luz de guía porque no hay mejor guía que el crear de la mente, no hay mejor guía que un sueño, que una ilusión…
sábado, 14 de noviembre de 2009
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